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Avance y Progreso

Siempre se ha dicho que las mujeres somos buenas para conversar – expresar nuestras opiniones – y más locuaces que los hombres. Sin embargo, esta creencia no ha ido a la par con el reconocimiento público o el derecho a ejercer nuestro talento innato. Por el contrario, hemos sido objeto de censura, burla, o indiferencia.


Las palabras pueden hacer un gran bien, o causar mucho daño dependiendo de diversos factores: las que elegimos decir, el momento escogido, la persona a la que se las decimos, y la forma de decirlas. Debemos tener en cuenta todos estos elementos al comunicarnos con otros. Así, por ejemplo hace mucho tiempo que ya no escuchamos en el discurso público conceptos y expresiones ofensivas hacia las mujeres. Hasta hace un par de décadas era “normal”, frecuente, y socialmente aceptado decir y escuchar cosas como “calladita se ve más bonita” aludiendo a la poca importancia y falta de legitimidad de las opiniones de una mujer. Es importante que saquemos la voz para influir en las decisiones que se toman en la sociedad y al interior de las familias.

Las mujeres tenemos mucho que decir en cuanto a políticas gubernamentales, educacionales, de salud y justicia. Nuestro análisis y óptica son muy valiosos. Afortunadamente, esta práctica de escuchar la voz femenina está siendo cada vez más patente en la interacción humana.